En los últimos años el Cabildo de Gran Canaria ha realizado una
importante labor en la mejora de los invernaderos localizados en Osorio.
Su función es exclusivamente la producción de plantas para restauración
del bosque de laurisilva. Este trabajo es visible en la propia Montaña
de Osorio, cuyo exitoso proceso de restauración ha consolidado la trayectoria
del vivero como centro de producción de plantas.
Nada más
entrar en la finca llama la atención un ejemplar de pino canario protegido
con una tela metálica de estos pequeños devoradores. Es un vástago del Pino de Pilancones, caído en
enero del año 2008 como consecuencia de los daños sufridos por el incendio
forestal que asoló a la isla en el verano anterior. Con las yemas terminales
que se recuperaron se pudo continuar su descendencia a través de la técnica de
injerto. De esta forma se garantiza la superviviencia de las cualidades de
resistencia frente a incendios y sequías adquiridas durante el más del
medio siglo que tuvo de existencia.
En nuestro paseo nos acompaña también:
El acebuche (Olea europea) De este olivo silvestre caído en la vaguada, acodan sus ramas conformando una nueva estructura arbórea.
El acebuche (Olea europea) De este olivo silvestre caído en la vaguada, acodan sus ramas conformando una nueva estructura arbórea.
El castaño (Castanea sativa) con retama peluda (Teline nervosa)
Interesante pareja. La retama peluda localizada naturalmente en Pino
Santo, está recogida en el Catálogo
Nacional de Especies Amenazadas como especie en peligro de extinción. Estos
ejemplares, nacientes en Osorio, provienen de semillas recolectadas de
ejemplares que se localizan en el Jardín Botánico Viera y
Clavijo. ¡Que mejor protección que bajo el cobijo de Don Castaño!
Bosquete de olmos El olmo común (Ulmus minor Mill.) fue introducido en las Islas Canarias hace siglos, sin saberse exactamente cuándo. Su madera, con excelentes cualidades mecánicas (muy plástica), tuvo un uso forrajero así como para la elaboración de aperos como el yugo de vacas. Esta olmeda en Osorio tiene ejemplares de todas las variedades existentes en Península. Plantados con un fin conservacionista como consecuencia de la devastadora enfermedad Grafiosis del olmo que a principios de los años 80 redujo drásticamente la población de olmos a nivel europeo.
Rodal de pino canario Este bosquete de pino canario (Pinus canariensis) procede de injertos procedentes de ejemplares del Barranco de Arguineguín. Esta población natural procedente del sur de la isla, está genéticamente más adaptada a condiciones de sequía lo que puede implicar mayor tasa de supervivencia en acciones de restauración forestal. La idea de este rodal lejos de cualquier otra población de pinos es conservar su genética evitando la germinación cruzada. A través de la técnica del injerto, se acelera el proceso de floración y fructificación en la obtención de semillas.
Pino de oro El pino de oro o árbol de fuego (Grevillea robusta), está también presente en Osorio. Esta arboleda representa un ensayo de su evolución en Canarias puesto que su madera además de ser de crecimiento rápido, tiene un gran aprovechamiento maderero en ebanistería y tonelería. Esta población representa un ensayo para conocer comportamiento y su posible uso potencial maderero en Canarias.
Pawlonia la tormentosa Hace años la “paulonia” (Pawlonia tormentosa) supuso una revolución en el mundo agrario al ser uno de los árboles de crecimiento más rápido en el mundo, si no el más rápido. Su plantación es productiva y rentable, su madera es de gran calidad, su profundo sistema radicular es óptimo para recuperación de suelos erosionados y además tiene una gran capacidad de producción de biomasa y capacidad para fijar CO2. Sus hojas son de aprovechamiento para el ganado, etc. “Un todo en uno”.
Por supuesto, ¡el mejor artículo, un paseo!
Este texto ofrece de una forma muy sencilla el origen de la belleza de la Finca de
Osorio. Con tu visita podrás percibir su actual aroma a naturaleza.
Unas palabras de reflexión
Normalmente entendemos la agricultura como actividad macroeconómica, rentable a
nivel de macro-extensión. Sin embargo, en Canarias debemos concebir la agricultura
bajo un concepto de micro-extensión, promoviendo el consumo local.
En aquellas zonas de interfase bosque-agricultura, una apuesta interesante sería incorporar a las terrazas "corredores de vegetación" del entorno (o vegetación potencial). A través de los corredores apostamos por la conservación de la biodiversidad florística y faunística y reducimos el desarrollo de vegetación de sustitución como los zarzales que tanto dinero y esfuerzo requiere para su control.
Este modo de entender la agricultura es totalmente compatible con la sostenibilidad de nuestros bosques.
En aquellas zonas de interfase bosque-agricultura, una apuesta interesante sería incorporar a las terrazas "corredores de vegetación" del entorno (o vegetación potencial). A través de los corredores apostamos por la conservación de la biodiversidad florística y faunística y reducimos el desarrollo de vegetación de sustitución como los zarzales que tanto dinero y esfuerzo requiere para su control.
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